Opinión y Columnas

COLUMNA POLÍTICA


La artesanía de la cordura burocrática.
Mientras el circo de las aspiraciones electorales de 2027 se llena de histriones con ínfulas de próceres, la figura de Luis Nava destaca con la paciente eficiencia de quien prefiere los resultados a las alharacas de banqueta. Frente al reto monumental de administrar un estado que ya rebasa los 2 millones de almas en Querétaro, este perfil ha demostrado que la verdadera audacia política no consiste en encender hogueras verbales, sino en mantener los engranajes del poder bien engrasados y sin chirridos. Para el gobernador Kuri, representa la garantía indiscutible de que su legado no terminará sepultado bajo las ocurrencias de un improvisado; para el PAN, es el malabarista indispensable capaz de apaciguar las furias tribales en las mesas de negociación sin romper la vajilla; y para el sector empresarial, que solo cree en los dividendos seguros, es el ejecutor sobrio que cumple sin vender humo. Dotado de una madurez institucional que escasea trágicamente en el trópico nacional, Nava encarna esa rara avis del servicio público: alguien que sabe gobernar con método y cabeza fría.
Al final del día, los ciudadanos hartos de payasos terminan encomendándose al único que entiende de planos y no de circos.
“A la sombra del poder, el talento silencioso siempre irrita a los mediocres, pero salva a los gobiernos”.


El sacrosanto matrimonio y los terrores de la alcoba electoral.
Resulta enternecedora la fe que tienen los moralistas de la política en que el matrimonio es una sociedad de complicidad absoluta. Piensan los ingenuos que, si don Santiago Nieto Castillo se hace de la candidatura de su partido a la gubernatura, doña Carla Humphrey tendría que salir corriendo, despavorida, exiliada del Consejo General del INE por un repentino ataque de ceguera conyugal. Falso. En este país de leyes maravillosamente elásticas, el TEPJF ya nos iluminó con el nada despreciable precedente de la consejera del Edomex en el expediente SUP-RAP-0203/2022. Y por si los incrédulos exigen más pergaminos, ahí está la respetable parentela jurisprudencial: SUP-JRC-386/2004, SUP-JDC-24/2012, SUP-RAP-061/2005 y los expedientes acumulados del SUP-JDC-2392/2025. La moraleja jurídica que se desprende de estos legajos es una auténtica joya del pragmatismo nacional: compartir el lecho no implica, en ninguna circunstancia legal, que vayas a favorecer a tu cónyuge; vamos, el mero anillo en el dedo no presume falta de imparcialidad. El artículo 25 del Reglamento de Sesiones del Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) es de una claridad que espanta: no dice por ningún lado que la esposa deba ser desterrada de todo el proceso electoral solo porque el marido ande en campaña. La funcionaria está impedida, única y exclusivamente, cuando el asuntito en la mesa le beneficie o le pegue directamente al susodicho. Es decir, el mapa de excusas es de manual: si toca revisar el registro o la sustitución de su candidatura, si al señor le cae una queja o un procedimiento sancionador, si se pasa de listo con la propaganda y los actos anticipados, si hay que fiscalizarle los dineros y el rebase de topes, o si toca castigar a su partido por actos directamente vinculados a él. Fuera de ese abanico de pecados capitales directos, ella puede seguir despachando como si en su casa reinara la más gélida indiferencia burocrática.:
Al final del día, la jurisprudencia electoral asume lo que cualquier pareja con más de 2 años de casados sabe a la perfección: que dormir bajo el mismo techo no significa estar dispuesto a firmar un cheque en blanco, y mucho menos a sacrificar el sueldo propio por ambiciones ajenas.
“En la política mexicana, como en el matrimonio, la lealtad incondicional es una ilusión óptica que dura exactamente hasta que empieza el conteo de los bienes mancomunados.”


El síndrome del pirómano con escarapela.
Hay vocaciones que nacen del talento y otras que, por desgracia, florecen en la más pura ineptitud. Tal es el caso de Martín Arango, quien con una dedicación digna de causa mejor se ha empeñado en convertir al partido en el poder en un sainete de enredos pueblerinos de cara al 2027. Meterse a pleito con la consejera Carla Humphrey no solo denota una flacidez política de campeonato, sino un pánico escénico monumental; es el clásico reflejo del boxeador que, antes de subir al cuadrilátero, ya le grita al réferi que le van a robar la pelea, firmando de puño y letra su propia derrota anticipada. Lo gracioso —si la tragedia no fuera tan espesa— es la olímpica invisibilidad a la que somete a la presidencia del Instituto Electoral del Estado, a quien Martín ni ve ni oye, ocupado como está en mandar a recaderos de baja estofa, como el regidor Bruno Casalin, a pregonar teorías de que MORENA teje conspiraciones oscuras a través del INE. Tanto dislate obligó al exgobernador Domínguez a salir a corregirles la plana y recordarles que las instituciones merecen respeto, aunque eso no resuelve la sequía de liderazgos lúcidos en el panismo. Habría que preguntarle a Rogelio Vega qué opina de semejante genialidad táctica mientras degusta sus penas.
Cuando la dirigencia se convierte en un chiste involuntario, los adversarios solo tienen que sentarse a ver cómo se disparan solos en el pie.
“Más vale político callado y sospechoso de sabio, que dirigente necio con vocación de sepulturero.”


El guardarropa de la conciencia oficial.
Otra vez el Código Civil se convierte en esa papa hirviente que quema las manos del Ejecutivo del Estado, atrapado entre sus entrañables atavismos ideológicos y la inercia de una norma que ya trae todas las observaciones pulidas en materia de Identidad de Género. El gastado pretexto de proteger a las infancias se desmorona ante un principio elemental del derecho: ningún menor actúa por propio derecho salvo bajo el ojo y firma de un padre o tutor, a menos que la emancipación los haya lanzado prematuramente al ruedo. Pero el verdadero fondo del debate no es la leguleyada infantil, sino el peligro de gobernar con anteojeras morales y perfumarse de intolerancia, regalando en bandeja de plata el argumento perfecto para quienes ya salieron a cazar incautos con tal de desalojar al PAN del Palacio de la Corregidora.
Cuando el miedo al qué dirán clerical pesa más que la ley, el gobernante se convierte en el mejor jefe de campaña de sus propios sepultureros.
“Más vale político cínico con los con urnas llenas, que moralista de sotana futuro empeñado.


Lenguas Viperinas.
Otros dos individuos acaban de esculpir su nombre en el Registro Nacional de Personas Sancionadas en Materia de Violencia Política Contra las Mujeres en Razón de Género, ese entrañable fetiche moralino con el que nuestra moderna sociedad pretende purgar sus culpas cotidianas. No nos hagamos guajes: los susodichos seguirán desfilando campantes en los micrófonos y espacios que toleran su catadura con tal de mantener la cuota de circo. La verdadera incógnita no es si conservarán la desvergüenza, sino averiguar si todavía les resultarán útiles a los mecenas que los patrocinan, o si de plano el sistema los va a echar a la basura por la vía rápida ahora que tuvieron la brillante ocurrencia de irse a pleito abierto contra el Tribunal Electoral del Estado de Querétaro.
Cuando el operador pierde la mesura y muerde al juez, hasta sus propios cómplices se apresuran a cambiarle la chapa de la puerta.
“A los necios ni la justicia los corrige ni la decencia los arropa; nacieron para parásitos y terminan sirviendo de alfombra.”
Como siempre, la mejor opinión es la suya. Yo solo les pido que no me crean a mí, sino que les crean a sus propios ojos; y si de plano no les gusta lo que aquí se escribe, ¡por favor, no me lean!
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